Dolor abdominal

El dolor abdominal es un síntoma, sus causas son múltiples y abarcan enfermedades de escaso riesgo hasta otras muy graves que son consideradas como una emergencia médica.

¿Qué es el dolor abdominal?

El dolor abdominal es un síntoma, sus causas son múltiples y abarcan enfermedades de escaso riesgo hasta otras muy graves que son consideradas como una emergencia médica.

Habitualmente, no nos damos cuenta de ninguna de las acciones de los órganos interiores del abdomen, ni de las molestias producidas por actividades tales como la ingestión de alimentos, el tránsito de éstos a través de los intestinos y los movimientos intestinales.

Cuando los receptores nerviosos encargados de recoger estímulos de los órganos abdominales perciben un estímulo que hace daño o una regulación alterada de las funciones digestivas como secreción, la movilidad intestinal y el flujo sanguíneo, la transmiten al cerebro y llegan a la conciencia de la persona como una sensación desagradable que se manifiesta como malestar o dolor abdominal.

 
¿Cuáles son sus características?

El dolor abdominal puede clasificarse en tres tipos según su mecanismo de producción:

El dolor visceral proviene de los órganos situados en el interior de la cavidad abdominal (denominados vísceras). Los nervios de las vísceras no responden al corte, el desgarro ni la inflamación. En lugar de ello, los nervios responden con el estiramiento del órgano (como cuando los intestinos se dilatan por los gases) o con la contracción de los músculos. El dolor visceral no suele ser muy intenso pero puede ser insidioso o continuo y, generalmente, es difícil de describir o localizar. Se describe por lo general como calambre, quemazón o retortijón. Es frecuente que el dolor visceral vaya acompañado de síntomas como sudoración, inquietud, náuseas, vómitos, transpiración y palidez.

El dolor somático proviene de la membrana (peritoneo) que recubre la cavidad abdominal (cavidad peritoneal). A diferencia de los nervios de las vísceras, los nervios del peritoneo responden al corte y a la irritación (por ejemplo, debida a la presencia de sangre, infección, sustancias químicas o inflamación). El dolor somático es intenso y su localización es bastante fácil de precisar. Suele empeorar con el movimiento o la tos.

El dolor referido se localiza en zonas a distancia del órgano lesionado puede localizarse en la piel o en tejidos más profundos, pero suele estar bien localizado. Ejemplo de dolor referido es el dolor inguinal causado por cálculos renales.
Además puede clasificarse por su duración:

El dolor abdominal agudo por lo general tiene una duración de menos de 6 hs hasta 7 días de evolución, las causas pueden oscilar entre afecciones leves que se resuelven sin tratamiento y emergencias médicas.

El dolor abdominal crónico puede durar de meses a semanas, o incluso años, puede ser intermitente o episódico, lo que quiere decir que puede ir y venir, pero no necesariamente empeorar con el tiempo, a menudo resulta difícil determinar la causa específica, la mayoría de las veces no se asocia con alteraciones de la estructura de un órgano.

Algunas enfermedades provocan dolor abdominal progresivo, el dolor abdominal que empeora a un ritmo constante con el tiempo, a menudo acompañado de la presencia de otros síntomas, suele ser grave.

 

¿Cuáles son sus causas?

El dolor puede surgir desde cualquier estructura interior del abdomen o de la pared abdominal. Además, los mensajes de dolor que se originan en otros sitios como el pecho, espalda o la pelvis pueden a veces percibirse como procedentes del abdomen. Por ejemplo, los pacientes con ataques cardíacos o neumonía, en ocasiones, suelen referir dolor en la parte superior del abdomen en lugar de dolor en el pecho.

Por otro lado, las causas del dolor abdominal agudo pueden ser diferentes si su origen es intra-abdominal o extra-abdominal:

 

Origen intra-abdominal:

• Peritonitis: inflamación del peritoneo, una membrana que recubre las paredes abdominales internas y los órganos dentro del abdomen, generalmente ocurre a causa de una infección bacteriana o el contenido gastrointestinal que puede ser el resultado de la perforación de un órgano en el abdomen.

• Apendicitis: inflamación del apéndice, una bolsa en forma de dedo que se proyecta desde el colon en el lado inferior derecho del abdomen. La obstrucción de la luz apendicular por un fecalito (piedrita de materia fecal) es el evento inicial.

• Colecistitis: infamación de la vesícula y en la mayoría de los casos se produce por la impactación de un cálculo biliar en el cuello vesicular.

• Diverticulitis: inflamación de los divertículos, son bolsas abultadas y pequeñas que se pueden formar en el revestimiento del sistema digestivo. Por lo general, se encuentran en la parte inferior del intestino grueso (colon). En ocasiones se inflaman o se infectan una o más de las bolsas.

• Perforación por ulcera péptica: perforación de una “úlcera” es una llaga abierta que se puede formar en el revestimiento del estómago y la parte superior del intestino delgado (duodeno).

• Pancreatitis: inflamación del páncreas, la mayoría de las veces por obstrucción por cálculos biliares del conducto que sale del páncreas o que están cerca de él.

• Adenitis mesentérica: inflamación de los ganglios linfáticos en los pliegues de la membrana que mantiene los órganos abdominales en su lugar.

• Obstrucción intestinal (1): es un bloqueo que no permite que pase comida o líquido a través del intestino delgado o intestino grueso (colon). Las causas pueden incluir franjas fibrosas de tejido (adherencias) en el abdomen que se forman después de una cirugía, intestino inflamado (enfermedad de Crohn), bolsitas infectadas en el intestino (diverticulitis), hernias y cáncer de colon.

• Obstrucción biliar: es un bloqueo en las vías biliares que no permite el pasaje de bilirrubina desde la vesícula, por lo general por cálculos biliares y genera el llamado “cólico biliar”.

• Hepatomegalia congestiva: se produce por estiramiento de las terminaciones nerviosas de la capsula que recubre el hígado.

• Isquemia mesentérica oclusiva y no oclusiva (2): disminución crítica del flujo de sangre y oxígeno a los intestinos que puede dañarlos de forma permanente.

• Hernia estrangulada: se produce cuando un tejido, como parte del intestino, sobresale a través de un punto débil en los músculos abdominales, puede ser doloroso, si no mejora por sí sola, puede provocar complicaciones por falta del flujo de sangre al intestino.

 

Origen extra-abdominal:

• Neumonía
• Embolia pulmonar
• Infarto de miocardio
• Pericarditis aguda
• Insuficiencia cardiaca congestiva
• Pielonefritis aguda
• Cólico renal
• Infarto renal
• Acidosis diabética
• Porfiria aguda intermitente
• Insuficiencia suprarrenal aguda
• Uremia
• Herpes zoster
• Compresión de raíces nerviosas D4-D12

Ante dolor abdominal persistente, se sugiere no automedicarse y consultar al médico para determinar su origen y tratamiento adecuado.

 

CAUSAS DE DOLOR ABDOMINAL CRÓNICO

• Trastornos estructurales (orgánicos): se puede identificar una alteración anatómica o fisiológica definida.

• Enfermedad ulcerosa péptica: Una “úlcera” es una llaga abierta y la palabra “péptica” significa que la causa del problema se debe al ácido, se manifiesta con la presencia de esas ulceras que se puede formar en el revestimiento del estómago y la parte superior del intestino delgado (duodeno). Las causas más comunes son la infección con la bacteria Helicobacter pylori y el uso prolongado de aspirina y otros fármacos antiinflamatorios. Se presenta con síntomas de dispepsia (ver definición más abajo) y puede ser difícil de distinguir clínicamente de esta. Puede tener complicaciones potencialmente graves, como sangrado o perforación.

• Cálculos biliares: son depósitos endurecidos de fluido digestivo que se pueden formar en la vesícula biliar. En caso de que un cálculo biliar se aloje en un conducto y provoque un bloqueo genera dolor.
Pancreatitis crónica: inflamación mantenida del páncreas, que provoca a largo plazo una fibrosis del mismo (es decir, una especie de “cicatrización”) que va a dar lugar a una pérdida del tejido normal del páncreas y por tanto de su función, pudiendo provocar por ejemplo diabetes y una mal digestión. Tiene diversas causas entre las más frecuentes el consumo de alcohol y tabaco.

• Enfermedades inflamatorias intestinales: término genérico que describe los trastornos que suponen una inflamación crónica del tubo digestivo. Algunos tipos son:

Colitis ulcerosa: provoca una inflamación crónica y úlceras en el revestimiento del intestino grueso (colon y del recto).

Enfermedad de Crohn: provoca una inflamación crónica del revestimiento del tubo digestivo que puede afectar al tracto digestivo superior e inferior, provocar ulceras pero puede extenderse más profundamente en la pared intestinal con mayor compromiso del estado de salud.

• Obstrucción intestinal: ver definición (1).

• Isquemia mesentérica: ver definición (2).

• Cáncer digestivo: se refiere a cualquiera de una gran cantidad de enfermedades digestivas caracterizadas por el desarrollo de células anormales que se dividen de manera incontrolable y tienen la capacidad de infiltrarse y destruir el tejido corporal normal.

• Inflamatorias pélvicas, Endometriosis.

• Porfiria.

• Epilepsia abdominal.

• Radiculopatía diabética.

• Compresión de raíz nerviosa.

• Uremia.

• Trastornos digestivos funcionales: no se puede identificar una alteración anatómica o fisiológica definida.

• Dispepsia funcional (no ulcerosa) o indigestión: es un término usado para describir uno o más síntomas entre los que tenemos una sensación de plenitud o hinchazón durante o después de comer y ardor o dolor en la parte superior del abdomen.

• Síndrome del intestino irritable: trastorno en el cual los síntomas se deben a la disfunción ocasionada por cambios en los nervios y músculos que controlan la sensibilidad y el movimiento intestinal. Se caracteriza por malestar abdominal o dolor recurrentes (síntomas que aparecen y desaparecen con el tiempo) asociados a un hábito intestinal alterado, ya sea constipación, diarrea o ambos.

• Disfunción del esfínter de Oddi (disquinesia biliar: síndrome post-colecistectomía): comprende un complejo de síntomas de dolor abdominal superior irregular que podría presentarse acompañado por náuseas y vómitos. Se cree que la causa es la cicatrización o espasmo del músculo del esfínter de Oddi, un músculo circular en el extremo inferior de los conductos biliar y pancreático que previene el reflujo de los contenidos intestinales hacia esos conductos. Si este músculo sufre un espasmo o presenta cicatrices, el drenaje de los conductos biliar y pancreático podría comprometerse. El dolor podría ser el resultado de la obstrucción de los conductos y podría desarrollarse después de la extirpación de la vesícula biliar.

 

¿Qué medidas preventivas podemos tomar?

Nunca es normal sentir dolor, pero no siempre se trata de una emergencia médica.

Las personas con signos de alarma o “banderas rojas”, deben acudir a la consulta médica por que quizás requiera atención inmediata. Aquellas sin signos de alarma deben obtener turno de forma programada con su médico.

Entre los signos de alarma que deben llevar a la consulta inmediata con su médico son:
Fiebre, diarrea, constipación persistente, sangre en materia fecal, náuseas o vómitos persistentes, vómito con sangre, dolor abdominal muy intenso o constante que hace que la persona se doble de dolor y/o dolor que empeora cuando se toca suavemente, ictericia (piel de color amarillo), hinchazón del abdomen persistente, pérdida de peso.

 

Diagnóstico

Cuando se evalúa un paciente con dolor abdominal, los elementos más importantes para lograr un diagnóstico son los antecedentes del mismo y la exploración física.

La historia clínica del paciente donde se detallan sus antecedentes es la información más útil con la que cuenta el médico para determinar la causa. Una descripción detallada de la cronología, localización e irradiación, intensidad y características del dolor, así como de los factores que lo alivian o agravan, la relación con los alimentos o movimientos intestinales y la relación con otros síntomas permite por lo general tener una idea clara sobre la probable causa del dolor.

Los hallazgos durante el examen físico pueden verificar la sospecha alcanzada con el interrogatorio y el médico podrá (o no) llegar a un diagnóstico.

En ciertas ocasiones, se establece la causa y se inicia el tratamiento. En otras circunstancias, se realizan pruebas para confirmar o excluir un diagnóstico específico; para ello pueden solicitarse varios exámenes complementarios, entre los cuales los más frecuentes son: análisis de sangre o de muestras de orina y materia fecal, radiografías del abdomen, ecografía abdominal o estudios endoscópicos.

 

Tratamiento

Establecido el diagnóstico, se procede al tratamiento específico para esa enfermedad.


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